Cumplió con su parte

La cuarta plaza, teniendo en cuenta lo que hay en juego el miércoles en Varsovia, estuvo durante unos cuantos minutos en el zurrón del Sevilla, que sin tener que hacer un gran partido se paseó por Málaga, pero lo que se daba por casi seguro en la previa, el triunfo del Valencia en Almería, esperó hasta el minuto 80 de la segunda parte para hacerse realidad, porque el conjunto andaluz se adelantó a los levantinos hasta en dos ocasiones para luego morir en la orilla. Una pena, aunque algo esperado a fin de cuentas. Y al Sevilla, además, le queda lo bueno. En Varsovia le espera la gloria y esa plaza Champions (incluso una mejor, la directa) que esta tarde se estaba discutiendo en un par deSevilla campos andaluces.

Unai Emery se tomó el partido de Málaga como una casi final. Es verdad que dejó fuera a Bacca, Mbia o Vitolo, titulares, muy importantes, sí, pero los que salieron en su lugar Gameiro, Iborra y Reyes, han sido tres de los mejores jugadores de los últimos encuentros. Es decir, que aunque lo más importante sin duda es ganar el miércoles en Varsovia la cuarta UEFA, el entrenador vascó afrontó la última jornada de Liga, con la cuarta plaza en liza, con mucha seriedad. Eso sobre la tablilla de alineaciones, porque como ya estamos hartos de comentar, son los jugadores los que hacen buenos o malos los planteamientos. Y este buen once del Sevilla, ante un Málaga muy ofensivo que este tipo de partidos se los toma como un derbi, se achicó demasiado. Es verdad que en la primera mitad sufrió poco, porque el Málaga con peligro no llegó mucho y cuando lo hizo allí estaba Sergio Rico, pero es que no contragolpeó con la claridad de otros días y, sobre todo, ni Reyes ni Banega gobernaron la cosa como nos tienen acostumbrados y como necesitaba el Sevilla para aprovechar que desde Almería llegaban por entonces buenas noticias. Ni siquiera cuando Welligton se fue a la calle por tarjeta roja, por soltar el brazo cuando disputaba el balón con Gameiro, el Sevilla cambió el paso. Estaba incómodo. No en defensa, que más o menos hacía lo de siempre, padecer poco, pero no salía casi ningún balón limpio desde atrás. Se echaban de menos también las apariciones de los laterales, de Coke y Tremoulinas, que con este sistema se vuelven fundamentales para obtener superioridad por fuera. Emery tenía que darle una vuelta de tuerca a todo esto en la caseta, aprovechando que el Valencia no ganaba en Almería y que el Sevilla, por entonces, estaba a un gol (propio) de ser cuarto clasificado.

Tras el descanso, en principio sin cambios, el Sevilla salió decidido a evidenciar la superioridad en calidad y cantidad que tiene sobre el Málaga. Tras unos primeros minutillos imprecisos, llegó el rodillo. Coke se asoció con Reyes y éste hizo un gol de fútbol sala. Poco después, otra arrancada de un lateral, el otro, Tremoulinas, los dos que echábamos de menos, acabó en otro golazo de Banega. Había más. Aleix se montó en la moto e hizo el tercero mientras Emery empezaba a darle descanso a gente como Krychowiak, Reyes y Banega. Ya poco importaba lo que pasaba en Málaga. El empate a dos de Almería era lo que interesaba a todo el mundo.

Pasaban los minutos (el Málaga hacía incluso dos goles a todo esto) y la cuarta plaza se acercaba cuando pocos la esperaban, pero llegó el gol que nadie deseaba de ese Valencia que estaba de los nervios y que hasta se veía dominado por el Almería. No pudo ser. Si el Sevilla vence en Varsovia da exactamente igual.

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