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Espabilad o espabilad

1442003225_0Al Sevilla se le cruzó un cable. El descanso le desconectó y perdió dos puntos que parecía tener en el bolsillo. No ha ganado todavía en lo que va de Liga. Como el Levante. Los de Emery funcionaron francamente bien durante una parte. En la segunda mitad lo estropearon. Al Levante le pasó justo lo contrario. Resurgió tras el descanso para empatar e irse con mejores sensaciones.

Fue un encuentro de dos caras. El Sevilla mostró un buen perfil durante medio partido. En el otro no pudo salir peor. Sigue sin arrancar en el campeonato. Y la puerta de la Champions se abre en unos días.

A Emery le estaba quedando bien el rompecabezas. El Sevilla gobernó la primera mitad. Funcionaron juntos Llorente y Gameiro, aun sin marcar, que supieron aprovechar sus virtudes y las de su compañero. Rindieron bien Andreolli y Kolo, centrales incógnita. Hasta marcó N’Zonzi, que sorprendió en el minuto 12 con un gran gol con su pierna derecha. Por su expulsión en La Rosaleda.

El Levante fue incapaz. Se fue al vestuario celebrando el 0-1, lo mejor que le estaba pasando. Vitolo pudo sentenciar. No lo hizo. El Sevilla ganó todos los duelos individuales. Salvo Kakuta, que entró con el pie izquierdo y se retiró lesionado.

Casi todo salía bien en el Sevilla, que luego se acomodó al escenario del partido. Espero y salió al contragolpe con peligro. El Levante no tuvo nada de eso hasta el descanso. Ghilas y Deyverson vivieron solos con sus vecinos a dos manzanas.

Tanto se acomodó el Sevilla, que el encuentro ya se salió del guión. Los de Emery se desconectaron y el Levante recuperó la intensidad que le define. Se veía venir el empate de Camarasa, que empujó en línea de gol la pelota después de un disparo de Verza que salvaron entre Beto y el larguero.

Emery intentó arreglarlo moviendo piezas. Acabó con un solo punta: Immobile. Iborra, socio granota, lo vio desde el banquillo. Las ocasiones que llegaron fueron locales, aunque el árbitro no pitó un penalti de Juanfran que hubiese puesto la victoria sevillista en bandeja.

El Sevilla no espabila. Tampoco llegó la victoria en Valencia. Desconectó los cables cuando la máquina carburaba.

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