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Diego Rico, más que un lateral ofensivo

Tras su magistral actuación como central en Tenerife, Diego Rico ha demostrado que sabe defender. Pero esto no es casualidad: ha habido una evolución.

Diego Rico lleva dejando claro, durante toda la temporada, el gran jugador en el que se ha convertido. Si el año pasado logró asentarse en el lateral izquierdo, este ha sido el idóneo para reafirmar que no hay otro como él en esa posición.

Si a esto le sumas que, cuando, por circunstancias puntuales, le toca jugar de central, como ocurrió en Tenerife, y rinde tan bien, le convierte en un verdadero baluarte defensivo. Aquí reside el punto clave de su progreso. Rico es ahora en hombre fiable en defensa. Ha evolucionado.

El burgalés, desde que debutó de la mano de Víctor Muñoz, siempre se ha caracterizado por ser un lateral muy ofensivo; con Popovic jugó varios partidos de carrilero, sin excesivas preocupaciones defensivas. Era un jugador con mucho recorrido, debido a su gran físico, y con un cañón en la pierna izquierda. Eso sí, sus carencias defendiendo eran evidentes y se hacían presentes continuamente.

Pero la situación ha cambiado. Con trabajo, sacrificio y esfuerzo, Diego Rico se ha convertido en un jugador distinto. Su faceta defensiva no tiene nada que envidiar a la de cualquier central de la categoría. Con su demostración de cualidades como zaguero, se ha consagrado como un seguro atrás.

Dichas cualidades se ven a la legua en cada partido. Las principales bazas del joven lateral son su rapidez y su físico. Llega a todas y ha aprendido a emplear su cuerpo para proteger el balón. Si le añades sus innegables virtudes ofensivas, tienes a un lateral completísimo.

En los 28 partidos que el zaragocista ha disputado, no ha faltado su pundonor ni sus ganas de aportar al equipo. Y eso que lo suyo no fue tarea fácil. Ni el paraguas más grande le hubiera protegido de la lluvia de críticas recibidas en sus inicios. Estas podían haberle hundido, pues no fueron muy positivas.

Él no se rindió, siguió trabajando en silencio y poco a poco, ha ido adquiriendo protagonismo. La recta final de la temporada pasada y lo que llevamos de esta, es, sin duda, el mejor jugador de la plantilla. O, al menos, el que mayor rendimiento ha dado. Es el jugador que el aficionado salva de un mal partido. Se ha metido a La Romareda en el bolsillo.

Sus actuaciones han ido ganando brillo; el diamante puliéndose. Ha corregido sus errores y ha potenciado sus virtudes. Este chico alberga esperanza para todo el zaragocismo. Y lo mejor es que parece no tener techo. Suma y sigue.

Porque Diego Rico ya no es sólo aquel jugador prometedor que destacaba por su potencia. Es un lateral hecho y derecho (bueno, izquierdo) que con 23 años, sigue creciendo en cada partido. Su temporada es espectacular. Ejemplar para los que vienen detrás, como Sergio Gil o Tarsi.

El “22” se ha ganado el respeto de todos los aficionados y esperemos que siga demostrando este nivel durante mucho tiempo. Y que lo haga en el Real Zaragoza.

Redactado por Ricardo Nuez (@RicardoNuez96)

 

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